QUÉ ES LA ENERGÍA SUTIL Y CUATRO FORMAS PARA QUE LA TRABAJES POR TI MISMO

por Cat Kabira, profesora de Yoga y Energy Healer

Uno de mis momentos favoritos cuando estoy dando talleres de energía y prácticas es preguntar a los estudiantes qué es la energía sanadora. Es habitual que en un momento dado alguien diga que trabajar la sanación con la energía es algo que algunos consideran «extraño o extravagante», una cosa invisible que no es real y algo a que solo pueden acceder las brujas, los mentalistas y los locos.

Y yo cuando lo oigo, sonrío. Lo que me encanta de enseñar a trabajar con la energía es lo siguiente: en realidad es bastante práctico y lógico. Todo es energía en este planeta, no importa de lo que estemos hablando. No nos han enseñado a pensar de esta forma y por lo tanto cuando empezamos a aprender sobre la energía, a veces tenemos que pasar primero por un proceso de deconstrucción  nuestro acondicionamiento mental para expandir nuestro entendimiento del mundo y para verdaderamente ver.

Somos seres complejos ínter dimensionales que reflejan  y están influenciados por el estado emocional de nuestra mente y, asimismo, por nuestro entorno, historia y cultura.

Por ejemplo, normalmente solo consideramos nuestro cuerpo físico, y tal vez nuestro cuerpo emocional y mental. Sin embargo, no consideramos que están completamente conectados y en realidad son solo una sola cosa. De hecho, tenemos varias capas de energía de las cuales estamos compuestos, somos también nuestros cuerpos emocionales, mentales, karimicos, ancestrales y astrales. Cuando comenzamos a tener una afinidad con posibilidades más amplias de quién y como somos, más grande es la posibilidad de nuestra transformación.

Y es por esto que me encanta trabajar con la energía sutil – nos da un acceso a transformarnos de una forma  sana y eficiente.

La curación es más efectiva cuando tenemos en cuenta todos los aspectos del cuerpo, no sólo la parte física y mecánica. Todos y cada uno de los aspectos de nosotros mismos influyen en nuestro cuerpo físico. Nada está separado.
Durante cuatro años sufrí dolores crónicos en la pelvis que no remitían, incluso después de numerosas sesiones con quiroprácticos, terapeutas físicos y osteópatas. Empecé entonces a explorar otras modalidades de curación con un enfoque más holístico (somos seres complejos ínter dimensionales que reflejan  y están influenciados por el estado emocional de nuestra mente y, asimismo, por nuestro entorno, historia y cultura)  y me di cuenta que el enfoque de todo mi ser era lo que a la vez creaba y mantenía un cambio duradero en mi cuerpo.

© Alegría Pictures

Y fue esto que me hizo interesarme por la terapia craneosacral. En términos sencillos, esta terapia trabaja con la fascia, el fluido céfalo raquídeo en el cuerpo e incluso en capas más sutiles, accede también a lo que llamamos “pulso». Lo que el terapeuta busca conseguir es que un flujo equilibrado recorra todo el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza y nuevamente hacia abajo. Allá donde no corra este flujo se producirá un bloqueo que se manifestará físicamente y también mental y emocionalmente (incluso se podrían incluir nuestros patrones kármicos, astrales y ancestrales) y reflejará la manera en la que el paciente vive su vida.

Mi primera experiencia con la terapia craneosacral me impactó mucho. Llevaba dos años con dolor en la pelvis y en el sacro y, por fin, después de que la terapeuta me sujetara el sacro y la pelvis desapareció el dolor. Todo lo que hizo la terapeuta fue centrarse en esperar a que el flujo corriera por esa zona, y una vez que eso ocurrió, los huesos de mi pelvis y del sacro se volvieron lo suficientemente fluidos para empezar su entrar en su propia integridad.  En aquel momento yo no tenía ni idea  QUÉ estaba pasando, a parte del hecho de que esa cosa sutil y muy sencilla había hecho una diferencia enorme en mi cuerpo. También tuve una descarga emocional y comprendí cómo un trauma del pasado seguía influyendo en mi vida actual.

Me quedé impresionada al constatar que algo tan sencillo me había cambiado la vida. Empecé a formarme como terapeuta craneosacral. Lo que me encantaba, entre otras cosas, es que me era fácil recoger algunas herramientas que estaba aprendiendo en mi formación de terapia craneosacral y en otras modalidades energéticas e incorporarlas a mi enseñanza de yoga. Comencé a mostrar a mis alumnos maneras de sentir y de trabajar con sus propias energías para que ellos se dieran cuenta de lo distinto que se sentían y para que aprendieran a manejar esas energías. Y es esto lo que me gustaría compartir.

1. Conectarse a tierra

La manera más fácil de curar el cuerpo es cuando éste está conectado a tierra. Otro modo de contemplarlo es que en lugar de tener toda tu energía arriba en la cabeza (o en el pasado, o en el futuro, o con cualquier otra persona), es tener realmente la energía recorriendo todo el cuerpo de una manera uniforme. Hoy día, dado como trabajamos y comunicamos, no es sorprendente que la mayoría de nosotras esté inmersa en nuestras propias cabezas.

Hay varias maneras de conectar a tierra y tú misma tendrás que encontrar lo que mejor funciona en tu caso. En primer lugar, reconoce que no estás conectada a tierra. ¿Y eso cómo lo sé? Lo habitual es que estés pensando demasiado. Puede que estés angustiada, o preocupada, o estresada a cuenta del futuro. Puede que tengas frío en el cuerpo (y no estás en el Everest…). Cuando no se está conectada a tierra una se puede sentir hipersensible con el entorno (cuando no estamos conectadas a tierra de repente nos sentimos inseguras, lo cual tiene sentido porque hemos perdido esa conexión). Como resultado de esto, acabamos sacando más antenas al aire para hacer un reconocimiento de la zona y para cerciorarnos de que estamos a salvo. No nos damos cuenta que lo que necesitamos es crear nuestra seguridad y anclarnos. Esta sensación es distinta a no sentirse segura cuando realmente corremos peligro. Puede ser que tengas problemas para dormir y que estés demasiado involucrada con la gente que tienes a tu alrededor.  Éstas son unas cuantas señales, pero hay más.

¿Maneras de conectarse a tierra?.

  • Coloca las manos en la pelvis y comienza a dirigir tu respiración hacia esa zona del cuerpo. El hecho de respirar hacia la pelvis, sacro y suelo pélvico ayuda mucho a reconectarse a tierra. Es ahí donde está tu base, cerca también de lo que denominamos el primer chakra.
  • Visualiza como toda tu energía se dirige a la zona  por debajo de tu cintura. Cuando no estamos conectados a tierra, toda nuestra energía va habitualmente hacia la cabeza…y nos falta una corriente fuerte hacia abajo. Utilizando y centrándote en la respiración, visualiza la energía que parte del cielo, o de la coronilla bajando lentamente  por tu cuerpo por las piernas y hacia la tierra.
  • También puedes visualizar el circuito de energía que parte de la tierra y te sube por el cuerpo hacia el cielo y luego vuelve a bajar. Asegúrate de que las corrientes circulen en ambas direcciones y que lo último que visualices sea la energía bajando hacia la tierra.

2.   Visualizar dos cables de conexión a tierra

Como mínimo tenemos dos cables de conexión que van de la pelvis a la tierra. Al igual que todas tenemos cuerpos distintos, diferentes son también nuestros cuerpos energéticos, pero la mayoría tenemos dos cables. Es probable que hayas oído hablar del «Yin» y «Yang» del cuerpo -que es parecido a «ida» y «pingala», o siva y shakti. También podríamos decir que es la fuerza masculina y femenina que corre a través de nosotras. Por tanto, nuestra línea de energía masculina va de la tierra y cielo y lo mismo pasa con nuestra línea de energía femenina. Cuando no estamos conectados a tierra, el cable o línea que va de nuestro cuerpo hacia la tierra puede estar debilitado, o no ser palpable. Así que puede ser útil visualizarla y crear ese cable. Dicho de otro modo, la energía sigue la intención.
Trabajar con la energía puede ser bastante creativo y el cuerpo puede repentinamente «mostrarte» qué quiere que ocurra. Es posible que en primer lugar quieras borrar los cables residuales y asegurarte de que estás trabajando con un espacio limpio. Después, lo más fácil es visualizar un cable que va desde la pelvis  y se adentra en la tierra. Puede que seas capaz de sentir el lugar específico de la pelvis donde se encuentra el cable. Observa su calidad, o el color, o si hay una sensación asociada con el mismo, o cualquier otra cosa. Cuando el cable penetra en la tierra ¿el aspecto de la tierra es el de un vórtice rotatorio, o centro energético? ¿O se parece a una tierra oscura y fértil? ¿O te recuerda más bien el agua cristalina del océano? Date cuenta de cómo tu cuerpo te responde y de cómo elige que lo visualices.
Si estás cómodo trabajando con un cable -entonces puedes meterte a percibir tu línea masculina y femenina. En cuanto al cable masculino puede que esté conectado con tu coxis o con el periné; y es probable que el cable femenino salga de tus genitales. Diré de nuevo que aquí también hay excepciones. Y al igual de lo que ya hiciste con un cable, observa como se alarga y penetra en la tierra y qué utiliza como ancla.

3. Encontrar puntos en blanco en el cuerpo (o zonas que me gusta decir que aún no están «online»)

La mayoría de nosotras tenemos una percepción intelectual de nuestro cuerpo, pero no así de las sensaciones o una percepción corporeizada. Queremos estar corporeizados. Por tanto, mientras estás escaneando si surge cualquier zona que parece estar en blanco, insensible, o invisible, te ayudará si respiras hacia esa zona para traer energía, o para recuperar la conexión de esa zona a tierra. Puedes incluso colocar la mano ahí mismo (si está a tu alcance) para estimular el movimiento.  También es posible que encuentres puntos sensibles o dolorosos, o zonas que te han dado problemas. Haz lo mismo, percibe esos espacios con ternura y delicadeza y la situación cambiará. Quédate con las sensaciones, sin que esto signifique que te quedes con las emociones o con las ideas que rondan tu mente a este respecto, pero sí con las sensaciones a secas, puras (frío, calor, movimientos agitados y rápidos, movimientos largos, pinchazos, movimiento circular, etc). Obtendrás información mas pura si te quedas con las sensaciones puras.

4. Trabajar con la línea central

Sin importar qué líneas estés utilizando, ya que tenemos varias líneas de energía y formas geométricas y cuadrículas recorriendo nuestro cuerpo, puede que te sirva de ayuda visualizarte a ti misma centrándote. A veces, cuando estamos inmóviles podemos hacernos esta pregunta: «Qué está haciendo mi línea central ahora mismo?» Y lo que es importante es que confíes en lo que sientes ANTES de empezar a pensar. En el momento en que empiezas a analizar, bloquearás la información real.

Entonces verás, sentirás o incluso oirás lo que está haciendo tu línea central. Tal vez se haya inclinado, o se haya roto, o esté por ahí colgando en otra parte del mundo, o con otra persona que no eres tú. Recuerda, la energía sigue la intención.  Así que si comienzas a visualizar el recorrido de esta línea central a través del centro de tu cuerpo -trayéndote a ti misma de vuelta de allá donde vagabas, es probable que de hecho te sientas más centrada. Presta atención a lo que sientes y cómo tus pensamientos y tu postura pueden incluso cambiar simplemente porque dedicaste unos momentos a traerte de vuelta al centro.

Estos consejos sencillos que comparto contigo los puedes utilizar en cualquier momento, incluso cuando estás en un embotellamiento, o sentada en la estación esperando el metro, en el supermercado, o mientras estás tumbada en la cama. Cuanto más tiempo nos tomemos para relajarnos y prestar atención a nuestras capas mas sutiles, mas nos ayudara a conectarnos con lo que verdaderamente importa.

Disfruta del viaje.

CUÁL
ES MI
PRÁCTICA?

Mi práctica diaria varía en cuanto a lo que hago, pero la premisa siempre es: ¿cuál es la mejor forma de encontrarme a mí misma en este preciso momento?

Normalmente cojo unos instantes de quietud conmigo misma y percibo lo que siento. A veces hago una meditación más larga y navego por las sutiles corrientes subterráneas de mi cuerpo y trabajo con mi sistema de energía. Hay otras veces que el cuerpo no está por la labor y necesito realizar una práctica fuerte, creativa y profunda para conectar a tierra. También utilizo varios asanas y otras prácticas físicas para volver a establecer las conexiones de la estructura de mi cuerpo a nivel físico, emocional y mental. No me limito a una práctica, o estilo específicos, y he incorporado pilates, girotónica, feldenkreis y las artes circenses a lo que yo hago.

Mi práctica nunca se limita solo a la esterilla. La forma en que me comporto conmigo misma, cómo me hablo a mí misma, los medios creativos que utilizo, cómo trabajo, la manera en la que estoy con los demás, cómo sueño y cómo juego, todo esto es en lo que consiste mi práctica. Mi realidad total es mi práctica, porque todo lo que pienso, siento o imagino es lo que estoy creando en mi vida. El mejor patio de juegos y el más artístico que puedas llegar a tener.

Cat Kabira

Cat Kabira

Originalmente de los EEUU, Cat Kabira lleva 20 años practicando yoga y es profesora desde 2003. Lo que de inicio hizo que Cat se acercara a la esterilla de yoga fue el deseo de curarse de su trastorno alimentario, adicción a las drogas y al alcohol, de la depresión y de los abusos sexuales, emocionales y físicos que sufrió. Si bien ha estudiado con varios profesores y tradiciones en todo el mundo, Cat no se ha casado con nada, o nadie en particular y su práctica y enseñanzas consisten en estar presente con lo que es necesario en el momento. Cat utilizar también sus habilidades de ver, sentir y de leer los patrones del cuerpo y energía para encontrar las prácticas más poderosas y transformadoras para sus estudiantes ese día. Además de yoga y meditación, Cat se ha formado con chamanes y sanadores en diversas modalidades y está cualificada como  Terapeuta Cráneosacral de Nivel 6. Está formada también en Pilates, Sistema de Expansión Girotónica y en Artes Circenses. A Cat le encanta la danza y desde que era jovencita compone música para piano. Lleva 11 años afincada en Bali, Indonesia y dirige cursos de formación de profesores de yoga, retiros espirituales y talleres en todo el mundo. A Cat se le puede contactar para realizar sesiones de energía curativa tanto personalmente, como online. Para más detalles, podéis consultar los siguientes links:

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